Injerto capilar: antes y después

El injerto capilar consiste en un proceso por el cual se le extraen al paciente pelos para implantárselos de nuevo en otra zona donde no crezca o crezca en menor medida. De esta forma, se le trasplantan agrupaciones de entre uno y cuatro cabellos, lo que podemos denominar unidades foliculares, que siempre crecerán. Por lo tanto, el injerto capilar tiene resultados duraderos y naturales.

Este proceso supone una intervención, que debe ser llevada a cabo por profesionales cualificados, preferiblemente especializados en esta clase de operaciones. La edad no supone un problema para los implantes, pero siempre es recomendable que el paciente supere la treintena, ya que de esta forma se puede estudiar mejor su patología, las causas y estudiar cómo avanzará en el futuro. Por lo tanto, para garantizar un trasplante capilar con un antes y un después notable, es recomendable que el paciente haya superado los 25 años para que su caída de cabello este estabilizada.

Descubra los resultados de nuestro injerto capilar

 Los resultados de estas intervenciones, teniendo el trasplante de pelo un antes y un después con cambios considerables, garantizan que se transforme totalmente el físico.  Normalmente, los pacientes de esta clase de operaciones son personas que sufren alopecia, por lo que el resultado es una renovación de la imagen, obteniendo en algunos casos cabello donde no había ni un solo pelo o, en otros, aumentando considerablemente la cantidad de pelo.

El injerto capilar tiene un antes y un después asombroso por su cambio, pero se hará esperar, ya que tras la operación la zona debe cicatrizar. Durante la primera semana los injertos caerán solos, lo que es buena señal ya que significará que los folículos se están asentando en su nueva localización.  Los nuevos cabellos tardarán varios meses en brotar y aún se tardará más tiempo en que crezcan de forma normal. Sin embargo, habitualmente se acelera el crecimiento entre los seis y los diez meses. Cerca del año tras la operación deberíamos poder ver de forma aproximada el nuevo aspecto de nuestro cabello.

Las personas interesadas en someterse a estos trasplantes deben acudir a una clínica especializada, donde se realizarán las pruebas pertinentes para determinar el tipo de alopecia que sufre y la intervención más adecuada según el caso. La operación no es dolorosa y, en los casos en los que los pacientes han presentado dolencias en los primeros días, estas han sido mínimas. Las marcas apenas se aprecian, por lo que se puede llevar una vida totalmente normal.  Tras someterse al trasplante, los folículos pueden crecer con más o menos rapidez según cada paciente. Normalmente, el implante capilar tiene resultados definitivos un año después de la intervención, aunque según la clase de folículos, de piel, de cabello y de su evolución pueden producirse incluso más tarde. Por este motivo, es importante tener paciencia, ya que los resultados finales merecerán la pena. Es un cambio radical, sin dolores ni afecciones, y que puede mejorar también nuestra autoestima y seguridad gracias a la transformación de imagen que nos proporciona.

Fotos de nuestro implante capilar antes y después

 Las fotografías en las cuales se muestra el microinjerto capilar en su antes y después son impresionantes, ya que podemos comprobar la transformación real del paciente y su cabello. Gracias a ellas puede comprobarse el cambio de imagen que proporciona el trasplante de cabello. Además puede igualmente constatarse que el acabado final que tiene el pelo es totalmente natural, siendo completamente imposible distinguir un cabello que proviene de un folículo implantado de uno que no lo haya sido.